Mum... said Nicolás. Yes darling?, I answered.
Mum, with which voice do my letters arrive to my grandparents?
Inmediately, I understood your idea, but for that custom that adults have about children's questions, I asked for repetition, justo for a breath of fresh air.
He said slowly; Which voice do my grandparents hear when they read my letter?
And I, that was vey happy that day and almost I didn't think of my parents in Argentina, felt tears come quickly to my eyes and something in my throat.
I aswered securely – With your voice Nicolás. Your grandparents, when they read your letters, dictated by you, written by Mum; they hear your voice and also they can hear yor laugh too... and sometimes, when the evenings are very quiet they hear you calling them, and poor grandparents, move their head, looking for you everywhere and afraid that somebody would laugh at them, grandma ges back to her knitting, and grandpa back to his garden. Sentimental grandparents that with your letters they feel your hands around their necks and when no one sees them, they kiss the air just the same as your cheeks... and when they listen to your crying 11000km. away, their pain increases because they cannot lift you up, to spoil you and to punish who produces your tears...–
and Nicolás with a big smile on his face, said – Ah, I thought so... because when they write to me and your read their letter for me, I hear my grandparents voices, smell grandma's perfume and see a happy grandpa–
Both of us laughing, changed the melancholy to happiness.
–... but Nicolás, you don't believe that every letter arrives with the voice in which one writes... just the ones that enclose such big love as yours, that when they are read, your love escapes from the lines, enters the ears, makes images and refreshes your soul...–
Only you three can make two continents move closer, just by a letter.
Year 1990
domingo, 8 de mayo de 2011
Carta a los abuelos
– ! Mami !–
– ¿ Sí, hijo? –
– Má; ¿ con qué voz les llega a los abuelos mi carta? –
En el acto entendí a que te referías, pero por esa costumbre que tenemos los mayores ante las preguntas de los chicos, te pedí me la repitieras.
– ¿... qué voz escuchan los abuelos cuando leen mi carta? –
Y yo que estuve tan alegre y casi-casi ni por una vez en todo el día había recordado a tus abuelos en Argentina, sentí que las lágrimas venían rápido a los ojos y algo en la garganta me apretaba.
Te contesté con seguridad; – con tu voz, Nicolás. Los abuelos cuando leen tus cartas, dictadas por vos, escritas por mamá escuchan no tán sólo tu voz sino que hasta te oyen reír.
... y a veces, cuando las tardecitas son demasiado silenciosas, te oyen llamándolos... y, -tontos abuelos-
levantan la cabeza, te buscan por todos lados y temiendo alguien se burle de ellos, vuelven; a su tejido la abuela; a su quinta el abuelo.
Tontos abuelos que con tus cartas llegan a sentir tus tibias manitos alrededor de su cuello y cuando nadie los ve, besan el aire imaginando tus mejillas. Y cuando sienten tu llanto, a once mil kilómetros de distancia, acrecienta su dolor el no poder alzarte, mimarte y castigar a quién provocó tus lágrimas.
– ¡Ah, ya me parecía!, porque cuando ellos me escriben y vos me leés su carta yo escucho la voz de los abuelos. Huelo el perfume de la abuela... veo al abuelo, chistoso...–
Nos reímos los dos y ello sirvió para transformar la melancolía en alegría.
–... pero no todas las cartas llegan con la voz de quien las escribe. Sólo las que encierran un amor tan grande como el de ustedes que al leerlas se les escapa el sentimiento de las líneas, penetra en los oídos, brinda la imagen y refresca tu alma
Sólo ustedes tres pueden acercar dos continentes por medio de una carta.
Año 1990
– ¿ Sí, hijo? –
– Má; ¿ con qué voz les llega a los abuelos mi carta? –
En el acto entendí a que te referías, pero por esa costumbre que tenemos los mayores ante las preguntas de los chicos, te pedí me la repitieras.
– ¿... qué voz escuchan los abuelos cuando leen mi carta? –
Y yo que estuve tan alegre y casi-casi ni por una vez en todo el día había recordado a tus abuelos en Argentina, sentí que las lágrimas venían rápido a los ojos y algo en la garganta me apretaba.
Te contesté con seguridad; – con tu voz, Nicolás. Los abuelos cuando leen tus cartas, dictadas por vos, escritas por mamá escuchan no tán sólo tu voz sino que hasta te oyen reír.
... y a veces, cuando las tardecitas son demasiado silenciosas, te oyen llamándolos... y, -tontos abuelos-
levantan la cabeza, te buscan por todos lados y temiendo alguien se burle de ellos, vuelven; a su tejido la abuela; a su quinta el abuelo.
Tontos abuelos que con tus cartas llegan a sentir tus tibias manitos alrededor de su cuello y cuando nadie los ve, besan el aire imaginando tus mejillas. Y cuando sienten tu llanto, a once mil kilómetros de distancia, acrecienta su dolor el no poder alzarte, mimarte y castigar a quién provocó tus lágrimas.
– ¡Ah, ya me parecía!, porque cuando ellos me escriben y vos me leés su carta yo escucho la voz de los abuelos. Huelo el perfume de la abuela... veo al abuelo, chistoso...–
Nos reímos los dos y ello sirvió para transformar la melancolía en alegría.
–... pero no todas las cartas llegan con la voz de quien las escribe. Sólo las que encierran un amor tan grande como el de ustedes que al leerlas se les escapa el sentimiento de las líneas, penetra en los oídos, brinda la imagen y refresca tu alma
Sólo ustedes tres pueden acercar dos continentes por medio de una carta.
Año 1990
...and I saw you pretty, Brisbane
That you were pretty, modern and vigorous
with a climate almost luxuriant,
that you were, on this planet the most extensive city
and always inclined to be favoured with gifts.
That if paradise was created
here in Brisbane it would be located.
That is the saying by the people signalling a truth,
but my hurt soul, listens absently.
What dense fog blurred these eyes
preventing them to see as others?
Umbilical cord, internal roots, remembrances...
thousand names shuffled to name hopelessness.
And it only took
those elderly people from overseas
very afar
bringing suitcases full of love...
And I saw you pretty, Brisbane,
sparkling in bright stars.
... and I saw you pretty Brisbane
thanks to those lovely travellers.
Nov. 1992
with a climate almost luxuriant,
that you were, on this planet the most extensive city
and always inclined to be favoured with gifts.
That if paradise was created
here in Brisbane it would be located.
That is the saying by the people signalling a truth,
but my hurt soul, listens absently.
What dense fog blurred these eyes
preventing them to see as others?
Umbilical cord, internal roots, remembrances...
thousand names shuffled to name hopelessness.
And it only took
those elderly people from overseas
very afar
bringing suitcases full of love...
And I saw you pretty, Brisbane,
sparkling in bright stars.
... and I saw you pretty Brisbane
thanks to those lovely travellers.
Nov. 1992
jueves, 28 de abril de 2011
El Zaguán
Era el lugar más fresquito
del verano, allá en mi casa
y además el permitido
de amparar a nuestra barra.
Sin ruido y muy suavecito,
porque los grandes sesteaban,
la telaraña inquebrable
de la amistad se labraba.
La hendijita del buzón
que la puerta adornaba
nos hacía la guiñada
de la amiga demorada.
Y aquellos libros de escuela
que lo prohibido ocultaban
servían de excusa infaltable
pues a "estudiar" nos juntaban.
Cuatro hoy, cinco mañana
era el zaguán de mi casa
el lugar con más secretos
que aún conservo en mi alma.
Con su escalón en la entrada,
con su dibujo en el mármol.
Con su piso tan brillante
que aún ilumina mi infancia.
En las siestas tan soleadas
era el zaguán la morada
las amigas no faltaban
y el corazón se ensanchaba.
Oct. 1990
del verano, allá en mi casa
y además el permitido
de amparar a nuestra barra.
Sin ruido y muy suavecito,
porque los grandes sesteaban,
la telaraña inquebrable
de la amistad se labraba.
La hendijita del buzón
que la puerta adornaba
nos hacía la guiñada
de la amiga demorada.
Y aquellos libros de escuela
que lo prohibido ocultaban
servían de excusa infaltable
pues a "estudiar" nos juntaban.
Cuatro hoy, cinco mañana
era el zaguán de mi casa
el lugar con más secretos
que aún conservo en mi alma.
Con su escalón en la entrada,
con su dibujo en el mármol.
Con su piso tan brillante
que aún ilumina mi infancia.
En las siestas tan soleadas
era el zaguán la morada
las amigas no faltaban
y el corazón se ensanchaba.
Oct. 1990
domingo, 17 de abril de 2011
Privación
La ví por primera vez a la mañana siguiente de su llegada.
Tán irrealmente negra. Ella era más oscura que la noche. Que las sombras.
Trajo consigo un marido blanco, un perro de siete colores y un loro verde y escandaloso.
Pero donde me impactó fué allí; en el holgadero del increíble barrio Los Bajos.
Todo había comenzado con la clásica llamada. Poco a poco la gente se fué reuniendo y ya habían formado grupos en donde se meneaban y contorneaban al son de aquellos endemoniados tamboriles.
Ella parecía una mamaconas al son candencioso de las lonjas que con su rataplán hacían mover las caderas de esa negra tal cual un ente lucífilo. Buscando la música en esa samotana rauda y cada vez más pujante. Junto al azabache retinto de su piel había heredado esos traseros inmensos, altos, rollizos, firmes, increíblemente grandes y abundantes.
Y comenzaron las burlas. Cada vez más hirientes.Y cuando éstas fueron demasiadas entró en su casa, cerró la puerta y se apoyó con su dos manos, puedo adivinarlo, como empujándola. Cruzadas; una sobre de la otra. Como si con ese gesto afirmara más su decisión de apartarse de este mundo que tanto dolor le producía sobre algo que no estaba en ella cambiar.
El peso de su cuerpo y de tanta burla la arrastró hacia abajo. Hecha un ovillo quedó allí, seguramente...
Sólo el subir y bajar de su espalda delataría sus sollozos.
Y nunca más ni su marido, ni sus hijos, ni sus nietos, ni sus perros consiguieron que ella asomara su negro rostro ni su voluminoso trasero a la crueldad del mundo.
Me pregunté siempre si ella sospecharía que así como aquellos la despreciaron y se mofaron de su constitución física, hubo otros que al igual que yo éramos negrófilos. Que no temíamos encontrarnos con un Sanpedrillo y mucho menos en un holgadero.
Habrá sabido ella de todo lo que nos privó en esa gorrionera hedionda dónde verla bailar hubiera sido un alivio a tanta miseria.
Cuando su marido blanco canta, su perro de siete colores ladra y el loro verde y escandaloso aturde a gritos presiento que es todo de alegría. Ella debe estar bailando.
Bbne. 2007
Tán irrealmente negra. Ella era más oscura que la noche. Que las sombras.
Trajo consigo un marido blanco, un perro de siete colores y un loro verde y escandaloso.
Pero donde me impactó fué allí; en el holgadero del increíble barrio Los Bajos.
Todo había comenzado con la clásica llamada. Poco a poco la gente se fué reuniendo y ya habían formado grupos en donde se meneaban y contorneaban al son de aquellos endemoniados tamboriles.
Ella parecía una mamaconas al son candencioso de las lonjas que con su rataplán hacían mover las caderas de esa negra tal cual un ente lucífilo. Buscando la música en esa samotana rauda y cada vez más pujante. Junto al azabache retinto de su piel había heredado esos traseros inmensos, altos, rollizos, firmes, increíblemente grandes y abundantes.
Y comenzaron las burlas. Cada vez más hirientes.Y cuando éstas fueron demasiadas entró en su casa, cerró la puerta y se apoyó con su dos manos, puedo adivinarlo, como empujándola. Cruzadas; una sobre de la otra. Como si con ese gesto afirmara más su decisión de apartarse de este mundo que tanto dolor le producía sobre algo que no estaba en ella cambiar.
El peso de su cuerpo y de tanta burla la arrastró hacia abajo. Hecha un ovillo quedó allí, seguramente...
Sólo el subir y bajar de su espalda delataría sus sollozos.
Y nunca más ni su marido, ni sus hijos, ni sus nietos, ni sus perros consiguieron que ella asomara su negro rostro ni su voluminoso trasero a la crueldad del mundo.
Me pregunté siempre si ella sospecharía que así como aquellos la despreciaron y se mofaron de su constitución física, hubo otros que al igual que yo éramos negrófilos. Que no temíamos encontrarnos con un Sanpedrillo y mucho menos en un holgadero.
Habrá sabido ella de todo lo que nos privó en esa gorrionera hedionda dónde verla bailar hubiera sido un alivio a tanta miseria.
Cuando su marido blanco canta, su perro de siete colores ladra y el loro verde y escandaloso aturde a gritos presiento que es todo de alegría. Ella debe estar bailando.
Bbne. 2007
sábado, 12 de febrero de 2011
Noche de brujas
Te dejo mi espera en las esquinas
mi temor repetido
mi anhelo enloquecido
mi amor por garantido.
Te dejo una noche compartida
en millares de atardeceres solitarios.
Te dejo mis preguntas espetadas
en la libertad que me dió tu compañía.
Te dejo mis verdades más sentidas
y mis miedos nunca a otros confesados.
Te dejo mis ideas alocadas
al recibirme tú desprejuiciado.
Te dejo los caminos transitados;
los relojes que nunca nos fallaron.
Te dejo mis puntos cardinales
y el temblor que en ellos generaras.
Te dejo este sentimiento escrito
en Noche de Brujas inspirado...
Y me tomo la licencia de llevar
tán sólo el recuerdo
de casi toda una vida
silenciada.
mi temor repetido
mi anhelo enloquecido
mi amor por garantido.
Te dejo una noche compartida
en millares de atardeceres solitarios.
Te dejo mis preguntas espetadas
en la libertad que me dió tu compañía.
Te dejo mis verdades más sentidas
y mis miedos nunca a otros confesados.
Te dejo mis ideas alocadas
al recibirme tú desprejuiciado.
Te dejo los caminos transitados;
los relojes que nunca nos fallaron.
Te dejo mis puntos cardinales
y el temblor que en ellos generaras.
Te dejo este sentimiento escrito
en Noche de Brujas inspirado...
Y me tomo la licencia de llevar
tán sólo el recuerdo
de casi toda una vida
silenciada.
domingo, 6 de febrero de 2011
... y te ví bonita, Brisbane.
Que eras bonita, moderna, pujante,
hasta con un clima casi lujuriante.
Que eras del planeta la ciudad extensa
y a recibir dones, siempre propensa.
Que si el paraíso fuera creado;
aquí en Brisbane estaría enclavado.
Decires de gente marcando un presente
más el alma, dolorida, escucha ausente.
¿Qué densa niebla opaca estos ojos
impidiendo ver lo mismo que otros?
Cordón umbilical; raíces internas; remembranzas.
Mil nombres barajados a nombrar desesperanzas.
Y bastaron sólo esos ancianos de allende los mares
trayendo maletas repletas de amores...
Y te ví bonita, bañada en luceros.
...y te ví bonita, Brisbane.
Por esos viajeros.
hasta con un clima casi lujuriante.
Que eras del planeta la ciudad extensa
y a recibir dones, siempre propensa.
Que si el paraíso fuera creado;
aquí en Brisbane estaría enclavado.
Decires de gente marcando un presente
más el alma, dolorida, escucha ausente.
¿Qué densa niebla opaca estos ojos
impidiendo ver lo mismo que otros?
Cordón umbilical; raíces internas; remembranzas.
Mil nombres barajados a nombrar desesperanzas.
Y bastaron sólo esos ancianos de allende los mares
trayendo maletas repletas de amores...
Y te ví bonita, bañada en luceros.
...y te ví bonita, Brisbane.
Por esos viajeros.
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