Que eras bonita, moderna, pujante,
hasta con un clima casi lujuriante.
Que eras del planeta la ciudad extensa
y a recibir dones, siempre propensa.
Que si el paraíso fuera creado;
aquí en Brisbane estaría enclavado.
Decires de gente marcando un presente
más el alma, dolorida, escucha ausente.
¿Qué densa niebla opaca estos ojos
impidiendo ver lo mismo que otros?
Cordón umbilical; raíces internas; remembranzas.
Mil nombres barajados a nombrar desesperanzas.
Y bastaron sólo esos ancianos de allende los mares
trayendo maletas repletas de amores...
Y te ví bonita, bañada en luceros.
...y te ví bonita, Brisbane.
Por esos viajeros.
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