Te dejo mi espera en las esquinas
mi temor repetido
mi anhelo enloquecido
mi amor por garantido.
Te dejo una noche compartida
en millares de atardeceres solitarios.
Te dejo mis preguntas espetadas
en la libertad que me dió tu compañía.
Te dejo mis verdades más sentidas
y mis miedos nunca a otros confesados.
Te dejo mis ideas alocadas
al recibirme tú desprejuiciado.
Te dejo los caminos transitados;
los relojes que nunca nos fallaron.
Te dejo mis puntos cardinales
y el temblor que en ellos generaras.
Te dejo este sentimiento escrito
en Noche de Brujas inspirado...
Y me tomo la licencia de llevar
tán sólo el recuerdo
de casi toda una vida
silenciada.
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